¿Por qué hablar de alimentación cuando hablamos de ciudades sostenibles?

    Los sistemas de producción modernos generan unos grandes impactos medioambientales y no son viables a largo plazo. Necesitamos un sistema alimentario más sostenible y ciudades diseñadas para facilitarlo.

    Aunque en grandes ciudades pueda parecer que la comida surge mágicamente de los supermercados, existe una red casi invisible de eslabones que hacen que esto sea posible. 

    En palabras de la arquitecta Carol Steel, la alimentación moldea nuestras vidas y nuestras ciudades. A lo largo de su libro “Ciudades hambrientas” la experta investiga sobre cómo a lo largo de la historia las ciudades se han organizado para abastecer a sus habitantes de alimentos.

    El estudio deja una conclusión clara: los sistemas de producción modernos generan unos grandes impactos medioambientales y no son viables a largo plazo. Necesitamos un sistema alimentario más sostenible y ciudades diseñadas para facilitarlo.

    Pero ¿qué es la alimentación sostenible?

    Según la FAO, organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, es aquella que se produce con un impacto ambiental reducido, respeta la biodiversidad y los ecosistemas, es culturalmente aceptable, económicamente justa y asequible, nutricionalmente inocua y saludable.

    En nuestro día a día, esto se puede se puede traducir por: 

    • Consumo local. En la Ciudad de Madrid solo el 4% de la comida que consumimos proviene de nuestra Comunidad Autónoma. Esto no solo supone un riesgo a nivel de resiliencia, sino también importantes impactos medioambientales derivados, por ejemplo, del transporte de alimentos. 
    • Consumo de temporada. Producir alimentos de temporada supone aprovechar los tiempos de la naturaleza, reduciendo la energía y recursos necesarios para su crecimiento. Por eso, los alimentos de temporada suelen ser más baratos y, además, más frescos, ya que seguir su ciclo natural potencia el mantenimiento de sus propiedades. 
    • Productos eco y agroecológicos. El uso de fertilizantes químicos permite incrementar enormemente las cosechas a corto plazo. Sin embargo, estos químicos degradan los suelos donde se utilizan, haciendo que progresivamente se necesiten más fertilizantes que siguen degradando el suelo, llegando a comprometer su fertilidad. Los productos ecológicos no utilizan elementos químicos, por lo que eliminan ese riesgo y posibles efectos en la salud de los consumidores . La agroecología da un paso más, busca transformar todo el sistema alimentario para no solo evitar efectos adversos sino regenerar el medioambiente, utilizando técnicas que hagan el suelo cada vez más rico, fomentando también la biodiversidad. Además, la agroecología busca la sostenibilidad a nivel social y económico de todo el sistema, trabajando, por ejemplo,  por precios y condiciones justas para las personas productoras.
    • Proteínas vegetales. Según la FAO, un tercio de las emisiones de gases de carbono procede del ganado: más que todos los medios de transporte juntos. Además, para generar alimentos de origen animal hace falta mucha más agua, suelo y otros recursos que para los alimentos vegetales. Por eso, numerosas organizaciones animan a reducir el consumo de proteínas animales, especialmente de carne roja, e incluir una mayor cantidad de legumbres, verduras, cereales y semillas en las dietas.
    • Reducir el desperdicio alimentario. Un tercio de todos los alimentos que se producen acaba en la basura. Teniendo en cuenta la cantidad de recursos necesarios para su producción: suelo, agua, energía, etc. y los gases que generan una vez en los vertederos, reducir el desperdicio es una acción fundamental para luchar contra el cambio climático. 

    Si quieres conocer más sobre este tema, te invitamos a participar en la Semana de la Proximidad, una iniciativa de la Fundación Foro NESI, donde multitud de organizaciones visibilizarán su trabajo en las áreas de regeneración urbana, vida de barrio, economía local y alimentación sostenible. 

    En el Foro NESI defendemos lugares para vivir cercanos, diversos, inclusivos y conectados que regeneren las relaciones humanas y con la naturaleza. ¡Súmate!